27 febrero 2013

EVOLUCIÓN DEL AMOR


Después del intenso y pasional  enamoramiento del principio de una relación, el tiempo y el conocimiento dan lugar a una etapa más serena. Se trata de la evolución de la pareja hacia el compañerismo, la reciprocidad, el compartir, el sentirse bien con el otro, divertirse: La complicidad en estado puro.

No se trata de funcionar como unidad en todo, es precisamente lo contrario, poder mantener la individualidad compartiendo con el otro. La pareja crecerá si cada uno de los miembros intercambian aspectos positivos, ambos dan y reciben gestos, comportamientos, detalles agradables. Cuando la balanza se desequilibra, cuidado. Si uno de los dos da o recibe más o pesa más lo negativo, es momento de reajustar la pareja (si es posible, porque algunas parejas  se dan cuenta que no son compatibles y es el punto final). No es cuestión de ir anotando cada cosa que se da o se recibe… no es necesario ser tan cuadriculado!!! Simplemente es sentirse a gusto y en equidad dentro de la relación.

  
Es una etapa donde destaca la proximidad, de ahí el sentirse bien con el otro, querer hacer cosas juntos, contarse confidencias, anécdotas, aspectos y forma de comportarse en diferentes situaciones, reírse, … Todo ello, fomenta el afecto y la afinidad, lo importante para fortalecer los cimientos del compañerismo. La proximidad inevitablemente nos lleva a la influencia y la necesidad mutua, sin apenas darte cuenta te encuentras actuando, utilizando un gesto o diciendo una expresión común en tu pareja y viceversa… y te gusta, y te ríes… Quieres mantenerlo en tu vida y seguir compartiendo esa necesidad del otro.

Otro aspecto a tener en cuenta en esta etapa es la confianza, entendida como la certeza de que el otro no nos hará daño intencionalmente. Es inevitable hacer daño, cometer errores que hieran y afecten a la pareja. Realmente estos errores son los que hacen que la pareja se vaya consolidando y aprenda diferentes maneras de afrontar situaciones nuevas o conflictivas.

Por último, no se puede olvidar ese comportamiento, aspecto de la forma de ser o de actuar ante determinadas circunstancias de la otra persona que te provoca admiración. La admiración mutua es necesaria para que siga esa “chispa” en la pareja, es algo más para encontrarse bien y a gusto dentro de la relación. Si no existe, es fácil caer en la indiferencia o incluso en destacar más lo negativo… En definitiva, no valorar a la otra persona o no sentirte tú mismo valorado.


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