15 mayo 2013

DEPENDENCIA EMOCIONAL EN PAREJA

La dependencia emocional se percibe como la "necesidad" de mantenerse atado a una persona, es la pérdida de la individualidad. Puede abarcar muchas facetas como la amistad, la familia, lo laboral,... pero es complicado referirse a la dependencia emocional sin asociarlo a la relación de pareja.




Al comienzo de una relación de pareja, durante el enamoramiento se siente esa especie de dependencia hacia la otra persona al querer estar constantemente con ella, querer hacer muchas cosas juntos, pensar continuamente en la otra persona... Nada que ver con la dependencia emocional propiamente dicha, pues en una relación después de esa fase de enamoramiento esa dependencia va desapareciendo a medida que se estabiliza la relación. Sin embargo, cuando hablamos dependencia emocional, a medida que la relación de pareja se estabiliza ésta va aumentando.

La baja autoestima es la base de la dependencia emocional, siendo muy común mostrar falta de confianza en sí mismo, dificultad para tomar decisiones, déficit para expresar desacuerdo, junto a comportamientos sumisos y un temor extremo al abandono, la soledad y la separación. La persona dependiente emocionalmente se caracteriza por focalizar totalmente la atención en el otro: lo que  piensa, siente y hace es por y para el otro. Se olvida de sí mismo, se anula y prioriza a su pareja. Al valorarse tan poco a sí mismo pone en un pedestal a su pareja, la considera una persona tan especial que no puede dejarla escapar pues no encontrará a nadie que la acepte como es. De ahí el miedo al abandono.

Sin embargo, la persona dependiente emocionalmente es exigente y pretende de su pareja el mismo trato y comportamiento, algo que no suele ocurrir, dando lugar a continuas discusiones y malestar generalizado.  El dependiente se siente frustrado porque siente que está continuamente pendiente del otro, desviviéndose, complaciéndole en todo y cuando es él el que necesita apoyo no lo obtiene.

Las relaciones de pareja con una persona dependiente emocionalmente son muy destructivas para ambos miembros de la pareja. El que es objeto de dependencia se siente agobiado, presionado y busca más libertad, cuanto más le exige el dependiente más se aleja. El dependiente emocional cada vez se anula más a sí mismo, dedica menos tiempo a sus amigos, familiares, hobbies, ... y presiona más a la pareja, aumentando su ansiedad y tristeza.

Mucho más destructivas, si cabe, son las relaciones de pareja formadas por dos personas dependientes emocionalmente. Ambos miembros dependen del otro pero de manera diferente y antagónica: uno juega el papel de dominante y el otro el de sumiso. Realmente, la mayoría de relaciones de pareja donde existe un dependiente emocional, se dan estos roles. La persona dependiente va permitiendo inconscientemente que el otro se convierta en dominante. Vamos, una bomba de relojería!!!!

Una relación de pareja sana se basa en el amor, respeto, confianza y aceptación. El no aceptar al otro como es y pretender cambiarlo al "ideal" que quieres es un error, algo muy común que se esconde bajo el dependiente emocional. Si alguno de estos factores no se dan en tu relación de pareja, analízalo... algo está fallando, aunque no necesariamente tiene que ser dependencia emocional.

Recuerda, una relación de pareja saludable es compartir con el otro, formar un equipo, disfrutar, superar las dificultades juntos. Formar una pareja con alguien tiene que sumar, nunca restar y ser una relación basada en la igualdad.



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