06 mayo 2013

FOCALIZACIÓN DE LA ATENCIÓN: EL GUSTO

En el sentido del gusto también está unido al olfato, que complementa su función. De hecho, sin olfato, el gusto disminuye (lo habrás podido comprobar en algún momento cuando has estado resfriado y tenías la nariz taponada). El gusto de las cosas es una sensación compleja donde intervienen receptores olfatorios, táctiles, térmicos y dolorosos. A pesar de esta suma de receptores, el sentido del gusto es el más débil con respecto a los demás. 



¿Cuántas veces te apetecía comer algo con tantas ganas que cuando lo has hecho ni lo has saboreado? A partir de ahora, saborea lo que comes, recréate en aquello que te gusta más, de esta manera disfrutarás el doble. La forma de comer influye mucho en el disfrute de su sabor: si comes con ansia, con prisas es muy difícil que puedas saborearlo. Con las bebidas ocurre lo mismo, si bebes algo con mucha sed no puedes apreciar su sabor. 

De esta manera te estás perdiendo muchas experiencias positivas a la hora de comer o beber, y es algo que forma parte de nuestro día a día. Al menos comemos tres veces al día (cinco es lo aconsejable) y beber dependiendo de los hábitos de cada persona. Tienes muchas oportunidades a lo largo del día para entrenar el sentido del gusto, propóntelo.

FOCALIZANDO EL GUSTO EN ESTÍMULOS NO ERÓTICOS:

Un mismo alimento o bebida puede gustarte más dependiendo de cómo esté elaborado, presentado y tu propia predisposición a disfrutarlo. Como se suele decir, muchas personas "comen por la vista", de manera que les puede resultar mucho más atrayente un zumo de naranja en una copa que en un vaso normal y corriente, o una ensalada elaborada con algún ingrediente diferente a típica de lechuga y tomate. Como hemos visto, en el sentido del gusto están implicados muchos factores. Descubre qué elementos dentro de ti contribuyen a aumentar y disfrutar mucho más del gusto.

  • El desayuno es una de las comidas más importantes del día, pero por aprovechar unos minutos más de sueño vamos con prisas y lo descuidamos. A partir de ahora, dedica atención a saborear, disfrutar ese primer café, té, zumo,... de la mañana. Tómatelo tranquilo, dando pequeños sorbos y apreciando el sabor, textura, temperatura. No te llevará más de cinco minutos.
  • ¿Cuál es tu plato preferido? El próximo día que forme parte de tu menú, disfrútalo con toda la intensidad, despacio, apreciando cada bocado, distinguiendo cada ingrediente. Aprovecha las ganas de comerlo para valorarlo y apreciarlo mucho más. Ummm... qué rico!!!!
  • ¿Qué sabor te suele atraer más? ¿El dulce? ¿El salado? ¿O quizás el amargo? Dedica cada día a probar un sabor diferente en tu dieta. Existe una gran variedad de alimentos con sabores muy diferentes, así aprenderás a saborear muchos productos diferentes y descubrir un gran abanico de posibilidades al alcance de tu mano.

FOCALIZANDO EL GUSTO EN ESTÍMULOS ERÓTICOS:

El gusto es uno de los sentidos más olvidado dentro de las relaciones sexuales. Puedes practicar para ser más consciente de él y así ampliar tu rango de estímulos placenteros, y a la vez ser más creativo y aportar ese elemento "sorpresa" con tu pareja. Interesante, ¿verdad? Te propongo algunas alternativas:

  • Prepara varios alimentos o bebidas con diferentes sabores y temperaturas sin que tu pareja los vea. Véndale los ojos y dale a probar para que adivine de qué se trata. Incita, provoca, no tengas prisa... añade morbo al juego. Intercambiar los roles y posteriormente comentar el sabor que más os ha gustado, sorprendido, excitado.
  • Haz lo mismo que en el ejercicio anterior, pero en este caso en lugar de dárselo a probar a tu pareja, los probarás tu para posteriormente besaros apasionadamente. El otro deberá descubrir a través de ese beso cuál es el alimento o bebida ingerido. Podéis ir besando cada vez uno. ¿Qué tal el "experimento"? ¿Habéis descubierto los sabores? ¿Ha habido alguno que te haya sorprendido especialmente?
  • Aprende a saborear a tu pareja: Pon tus papilas gustativas en marcha, saborea su piel,  las diferentes partes de su cuerpo, sus besos,... El sabor de los genitales puede resultar muy excitante para muchas personas. Si no es tu caso, existen otras alternativas para no dejar de saborear las partes más íntimas... utiliza lubricantes con sabores, juega con nata, crema, chocolate, frutas... Imaginación al poder!!!!

Como todo es cuestión de práctica y entrenamiento, recuerda tu sentido del gusto. Estimúlalo probando cosas diferentes, mezcla elementos que te ayuden a experimentar el sabor de forma variada. Asume el riesgo de romper la rutina, atrévete a mezclar sabores muy diferentes entre sí, a presentar la comida en recipientes distintos, de forma original o con pequeñas variaciones. Descubre, experimenta, prueba, y sobre todo, saborea con tranquilidad, poniendo toda la atención en el gusto. Te sorprenderás.



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