05 febrero 2014

LA ESTACIÓN DE AUTOBUSES

Allí donde hay gente, hay historias... Como una estación de autobuses. Cualquier lugar recoge cantidad de vidas, de anécdotas y experiencias que pueden marcarte, enseñarte. Si observas lo que te rodea, podrás aprender mucho.


Hace unos días, en una estación de autobuses, me ocurrió una anécdota que quiero compartir. Estaba esperando la hora de llegada de un autobús, y como de costumbre cuando estoy esperando, empecé a observar mi alrededor: Gente corriendo porque llegan tarde, gente perdida buscando donde comprar su billete, gente riendo, haciendo planes para el viaje, personas solas (o acompañadas) haciendo tiempo con su móvil... Una gran diversidad de ruidos, olores, gente diferente. Cada una de ellas con su propia historia.

Había dos chicas comiendo un bocadillo a mi lado. Una de ellas, hablaba de la relación con su pareja. Quejas y más quejas sobre el chico: "No se le puede decir nada, cualquier cosa lleva a una discusión, todo lo que hago para él esta mal, no se implica en esta relación, estoy cansada de esta situación, ya no sé que hacer," ... Todo un sin fin de detalles girando en la misma dirección. La amiga intentaba quitarle importancia y le daba alternativas para ver lo positivo, pero nada. Seguía con las quejas y no parecía escuchar. Luego, cambiaron de tema hablando sobre su viaje de fin de semana, lo bien que se lo iban a pasar y reían. Por fin, consiguió desconectar!!!

Al poco tiempo, pasó una pareja mostrando caricias sutiles, miradas cómplices, sonrisas, brillo en los ojos... El amor, respeto, confianza y aceptación en toda su esencia. En ese momento, la chica que hacía unos minutos no podía dejar de expresar quejas hacia su pareja, dirigió su mirada hacia ellos. Quedó como hipnotizada y no podía parar de mirar a la pareja que entró en su campo de visión. Miró hacia abajo y se puso a llorar. Su amiga le preguntó qué le ocurría y, cuando pudo hablar, le dijo: "Esto es lo que quiero con mi novio, es lo que entiendo por una relación y lo que me gusta... y sé que no lo podré tener con él".

Esto es un "despertar", ser consciente y abrir los ojos. Todo un regalo para mi. El ver en vivo y en directo algo así, es muy especial. El hecho de que esta chica se diera cuenta en ese momento de lo que quería tener y no podía ser, le ayuda a soltar lastre, a ser sincera consigo misma y con su pareja. Ahora le queda actuar, paso importante y decisivo para cambiar su situación.

En ocasiones, una imagen, una frase, un comentario o una situación cotidiana puede hacernos conscientes de algo que no éramos capaces de ver. Se cae la venda y podemos actuar en consecuencia para buscar el bienestar. El "despertar" es algo que se suele ver en terapia, fruto del trabajo conjunto del paciente y el profesional, pero cuando lo veo en alguien fuera de terapia es doblemente gratificante.

Abre tus cinco sentidos, puedes encontrar lecciones en cualquier parte que te ayudarán a seguir creciendo, avanzando en el camino de la vida.


1 comentario :

  1. Hola Silvia. He leido con atención tu artículo y tengo que decirte que me ha resultado refrescante en el sentido de que provoca una sensación de "pararse a observar"... ¡¡¡ Que importante es esto, no sólo practicarlo sino enseñar a hacerlo, sobre todo en nuestra profesión. Te incito a seguir contando experiencias como esta que resultan gratificantes. Te voy a pasar el link de mi blog y me das tu opinión profesional: www.psicologiaybienestar.es Un saludo

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Gracias por dejarnos un poquito de ti!!

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